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Aspectos
específicos de la vida de Montaigne que
tienen relación evidente con su filosofía.
El autor de los “Ensayos” fue un hombre
político muy importante del siglo XVI. Ese
deseo de acción en el sector público
provenía de sus ideas y de las facilidades
para actuar por parte de una familia muy
conocida que desde hacía tres generaciones
participaba en el funcionamiento de los
asuntos municipales de Burdeos.
Su abuelo fue preboste, su padre alcalde de
la ciudad y él mismo era miembro del
Parlamento.
Por otra parte, la época conocía muchos
disturbios (lucha entre protestantes y
católicos) y esto le incitaba a obtener la
conciliación entre ambas partes.
Un gran personaje de Aquitania había
desempeñado un papel muy importante en este
aspecto : se trata de Germain Gaston de
Foix, Conde de Gurson y del Fleix (fue
embajador en Inglaterra para la devolución
de Calais a Francia), fundador de la Ligue (partido
católico) en Aquitania, no abandonó sus
convicciones y obró para la paz.
Entre otros famosos, podemos nombrar a la
Reina-Madre Catherine de Medicis, al
Canciller del Hospital y al Mariscal de
Matignon.
Cabe subrayar que la elección de Montaigne
conllevaba un riesgo, dado los numerosos
enfrentamientos armados entre los dos
partidos.
La mayor participación política de Montaigne
fue durante su mandato de alcalde de Burdeos
en 1581 ; lo aceptó un poco forzado por el
rey Enrique III pero lo ejerció
satisfaciendo a todos.
A pesar de su grave enfermedad, sufría de
cálculos renales, de su salud precaria y de
la acción de los oponentes ultras, se volvió
a presentar para un nuevo mandato y lo
volvieron a elegir. Este segundo mandato
permitió la elección a su sucesión del
Mariscal de Matignon, quien siguió con la
obra moderada de Montaigne.
Mucho entendemos que, rechazando el recuerdo
triste de esta difícil contestación, el
autor de los “Ensayos” quisiera simplemente
pero con fuerza expresar su reconocimiento
al “buen pueblo” de Burdeos.
“Este pueblo que empleó todos los medios
posibles que tuvo entre manos para
gratificarme, antes de haberme conocido y
después, e hizo aún más para mí
devolviéndome mi cargo que dándomelo la
primera vez.”
Michel de Montaigne
A.
Benoist |
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